A la Hora de Seducir a una mujer, renuncia a tu orgullo personal

Por Darrell A Whatley -Editora Internacional-.

Siempre recordaré ese día, porque aprendí una lección que me ha servido de mucho en el arte de la seducción. Se puede resumir en una frase: Tu ego es el mayor obstáculo que tienes para ligar. Ese día hice mía la siguiente máxima; A la Hora de Seducir, Renuncia a tu Orgullo Personal.

Sucedió en mi etapa de adolescente. Quince años. Con la testosterona por las nubes y unas ganas enormes de conquistar, seducir, disfrutar del sexo y de vivir de un golpe todas las experiencias que promete la vida. Aún lo recuerdo, a la salida del instituto un grupo considerable de jóvenes esperábamos el autobús para ir a nuestras casas. Durante la espera, jugábamos, hacíamos bromas intentábamos divertirnos todo lo que podíamos. De manera natural se formaron dos grupos, uno de chicas y otro, por supuesto, formado por chicos.

En un momento determinado yo llamé a una de las chicas porque quería decirle algo (ya no recuerdo) y ella respondió que si quería hablar con ella tenía que ir yo. Por aquel entonces en el grupo se consideraba humillante ser el primero en ceder en situaciones como esas. El caso es que se creó una situación en la que ni ella venía a donde yo estaba ni yo iba hacia ella. La frase más escuchada era, Ven tu. “Si tu no vienes yo tampoco voy”.
Ser el primero en dar el brazo a torcer, significaba que habías perdido. Estábamos todavía discutiendo, a una distancia de diez metros, quien debía dar el primer paso cuando un señor, de unos cuarenta años que también esperaba el autobús,se acercó y me dijo.

Muchacho, si sigues actuando así vas a tener muy poco éxito con las mujeres en la vida. Tu siempre tienes que aprovechar la oportunidad. No te dejes dominar por tu orgullo. No esperes a que ella venga. Ve tú.

De más está decir que no seguí el consejo. Porque en ese momento la humillación hubiese sido mayor delante de todos. Y me quede con mirando al intruso con cara de suficiencia como diciendo ¿Qué me cuentas que yo no sepa? Pero cuando llegué a mi casa pensé mucho en sus palabras y me di cuenta de que tenía toda la razón; mi orgullo era mi enemigo. A partir de ese momento adopté como principio sus palabras y me planteé renunciar a mi orgullo personal a la hora de seducir.

Empecé, siempre, a dar el primer paso, me acerqué más a ellas hasta el punto de que estaba más tiempo en el grupo de las chicas que en el de los chicos. Los resultados, son otra historia, solo puedo decir que no me puedo quejar y que cada vez que recuerdo ese ,momento le doy las gracias en silencio a ese señor que me cambió la vida.

Conclusión. Si quieres seducir a cualquier mujer que te pase por delante, el orgullo, el ego y la autoimportancia tienen que desaparecer de tu vida. ¿Sabes por qué? Porque muchas veces dar el brazo a torcer te permite lograr lo que tu quieres.

Por ejemplo, he tenido ocasiones en que mujeres que me han rechazado en primera instancia, con el tiempo comenzaban a interesarse en mí por una u otra razón. Como yo no me sentía ofendido por su rechazo, actuaba inmediatamente, pues era la oportunidad para alcanzar mi único objetivo. Nunca consideres a la mujer como un rival, mejor como una amiga. Recuerda , A la Hora de Seducir, Renuncia a tu Orgullo Personal.

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