¿Y el Congreso Nacional y sus actores que es lo que hacen con tantos recursos en las manos?

Por Rafael Fernández -Articulista Invitado-.

En el periódico Hoy, de fecha 6 de diciembre del año que transcurre, el sólido intelectual dominicano y profesor meritísimo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo UASD, Andrés L. Mateo, por demás profesor de varias generaciones y varias universidades, publicó un brillante artículo titulado “Fulgurazos” en la página 13ª de este matutino.

En su introducción, que la considero brillante y sin desperdicio, dice lo siguiente, cito textualmente: ¿Para qué sirve el Senado de la República? ¿No le bastaría a un país tan pequeño un parlamento unicameral? ¿Si suprimiéramos el Senado qué ocurriría en el aspecto institucional? ¿No hemos vivido etapas de la historia nacional en las cuáles no hemos tenido senadores? ¿Qué ha aportado a la democracia, al fortalecimiento de la equidad, a la justicia, a la transparencia, al juego indispensable de la interactuación social?

De manera que, el intelectual Andrés L. Mateo, ha dirigido de manera inmisericorde sus cañones en contra de los dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana, quizás con el propósito de fusilar suplicantemente en el plano político a los actores principales del escenario público más conspicuo que existe en estos momentos, que con el aval social que caracteriza a Leonel Fernández, podrá catapultarse a la cima,  sin ningún tipo de lastre ignominioso, mas con la insigne desproporción que llevan como cruz sus adversarios más destacados, miembros todos del Partido Revolucionario Dominicano.

Podría ser hasta grosero estar totalmente de acuerdo con las desventajas que representan para el erario público los miembros de estos parlamentos, y que mensualmente se llevan a sus bolsillos una gran cantidad de dinero considerable para usufructuarlo de manera desproporcionada, considero pertinente la demolición total del Senado y de la Cámara de Diputados y que los recursos que allí son despilfarrados,  sean usados para bien de la educación y las construcciones de escuelas en el país.

Ciertamente para un Senador tomar el “barrilote“, porque un “barrilito es muy chiquito” en adición a su sueldo, dietas, la gasolina, su remuneración por cada sesión, y lo que hay que darle por la cantidad de electores que sufragaron por él en la contienda que fueron electos, tanto el Senador como el Diputado, constituye un “atraco monetario” al pueblo dominicano, y a los que trabajaron para que estos “bergantes” lleguen y se hagan millonarios, sin ni siquiera someter un proyecto de ley a favor de la comunidad que pírricamente representan.

Debemos luchar por erradicar el “barrilote” del presupuesto del Congreso, debemos luchar para erradicar también,  el tener que darle un peso por cada elector al Senador y al Diputado, porque según la ley es para devolvérselo a los electores en las provincias en obras, bienes, ayudas médicas, servicios sociales, en fin, a favor de esos infelices más necesitados, que estos representan, pero no lo hacen, y hacen lo que ellos les consideren hacer.

¡Quitémosnos la careta, porque ya pasó el carnaval!

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