FILOSOFEMOS UN POCO: La grandeza de Sócrates…

RAYO11Por Ramón E. Encarnación –DIRECTOR-.

¿Por qué la grandeza del filósofo griego Sócrates? Es muy sencillo y se debe a lo siguiente. Quienes hemos leído, por ejemplo, Los Diálogos Escogidos, escritos por Platón, alumno más aventajado de Sócrates,  nos daremos cuenta que, cuando éste fuera acusado por unos amigos de juventud, llamados Anito, Melito y Licón, por simple envidia, Sócrates jamás quiso desafiar la ley y la justicas en las cuales había creído durante toda su vida.

Siendo condenado Sócrates y juzgado por unos 578 jueces, éste asumió su propia defensa y aunque la decisión final estuvo dividida cerradamente, los que votaron a favor de la condena contra Sócrates, lo hicieron porque se sintieron dolidos y humillados por lo que dijera el acusado en su defensa.

¿Por qué no quiso Sócrates desafiar la ley y la justicia?

Pues, habiendo sido condenado Sócrates, en lo que llegaba el día para la ejecución de la pena, pues, tres eran  las alternativas que él podía escoger.

Primero, terminar sus días mantenido por el Pritaneo, o sea, ser mantenido con todo y familia por el Estado ateniense, lo que era considerado a la sazón, que quien aceptaba esto, era de la más baja condición entre los atenienses. Sócrates no lo aceptó.

Segundo, irse al destierro o exilio con todo y familia. Tampoco lo aceptó y fue `por esto que  Apolodoro, hermano de Sócrates le propuso que aceptara el exilio y se fuera a Tebas, ciudad cercana a Atenas.

-Sócrates, igual que en Atenas, en Tebas u otra ciudad que quieras, sabes que hay muchas personas que te quieren y te admiran, ¿por qué no aceptas irte al exilio y así nos evita el dolor de verte sufrir? A lo que Sócrates le contestó:

-Apolodoro, sabes que te quiero igual que a tu hermano Platón. Ustedes son parte de mi familia, pero muy mal ejemplo le daría yo a mis hijos, mi mujer, a ustedes mis amigos y a todo el pueblo ateniense, que a mis 77 años, andara yo errante, en una ciudad ajena, porque no me quieren en la mía. No debo hacerlo…

– Sócrates, -volvió a decir Apolodoro-, Pero, Sócrates, es que las acusaciones que se te hacen, todo el mundo sabe que son inciertas y falsas. Tú no tienes porqué pagar por cosas injustas.

– Cierto, -respondió Sócrates-, tienes razón, pero debes entender que no es culpa ni de la ley ni de la justicia, que hombres injustos y perversos, las apliquen a su manera. No debo yo, luego de creer en ellas durante toda mi vida, enfrentarlas ahora, desafiarlas ahora, porque en su aplicación me son adversas.

Siendo así, pues, Sócrates fue condenado a la cicuta, es decir, muerte por envenenamiento y convirtiéndose así, en el hombre más justo que ha conocido la historia de la humanidad, dicen algunos que más justo que Jesucristo, porque nunca se quejó de su desgracia. Por eso su grandeza…

 

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