TOMÁS BOBADILLA: el “José Fouché dominicano”. Algo de historia…

ALCARRIZOSDIGITAL.NET.- Tomás Bobadilla y Briones fue uno de los personajes más apasionantes de la historia dominicana. Ilustrado, sutil, cauteloso, astuto y escurridizo. Nació en la villa de Neiba, el 30 de marzo de 1785. Hijo de Vicente Bobadilla y Amaral y de Gregoria Briones y Pérez. Era hermano del abogado y más tarde sacerdote José María Bobadilla y Briones, muerto en Venezuela en 1855.
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Ocupó los más altos cargos en la Administración pública y alcanzó las más altas dignidades en la masonería. Fue miembro de la logia Constanza Unión número 8 de Santo Domingo. Escribano del Rey; notario del arzobispado, secretario de la Diputación provincial creada por la Constitución española en 1812. Oficial primero de la tesorería general del Estado independiente de Haití Español que proclamó José Núñez de Cáceres el primero de diciembre de 1821.

En víspera de la independencia Bobadilla y Briones le dijo al doctor José María Caminero: Yo me voy con los muchachos, porque veo que se van a salir con la suya. Al día siguiente de la proclamación de la República fue presidente de la junta central gubernativa. Se ganó la confianza del cónsul francés Eusteche Jucheró de Sant Denís. Fue amigo y confidente del general Pedro Santana. Firmó, junto con Francisco del Rosario Sánchez la resolución del 8 de marzo de 1844 en virtud de la cual se cedía a Francia, a perpetuidad, la península de Samaná. En el primer gobierno de Santana fue ministro de justicia e instrucción pública y de relaciones exteriores hasta febrero de 1845. Luego miembro del Tribunado.

Perdió la confianza de Santana y fue expulsado del senado consultor y del país. Acerca de este incidente se refiere el panfleto Vida política de Pedro Santana, actual presidente de la república, escrito por Félix María del Monte. El panfleto dice que Santana furioso, hizo dirigir al congreso una petición a nombre del pueblo y el ejército solicitando que arrojase de su seno al nuevo tribuno.

Añade que, a la negativa del congreso, santana hizo acuartelar las tropas, apercibir el cuerpo de artillería y las piezas de campaña, convertir la ciudad en un campamento y, por último, envió dos oficiales al congreso diciéndole: Que se le concedían dos horas para deliberar la expulsión del tribuno Bobadilla, sin responder entre tanto de las consecuencias. Los miembros del cuerpo legislativo, señala del monte, se vieron en la necesidad de formar una bolsa al señor Bobadilla, de su propio peculio, y de hacerle marchar a San Thomas con pasaporte del congreso, como única transacción posible.

Poco tiempo permaneció en el exilio Bobadilla y Briones. En la sesión del congreso nacional celebrada el 10 de junio de 1847 declaró que fue el primero que dijo: Dios, Patria y libertad en la puerta del conde la noche del 27 de febrero de 1844, que redactó el manifiesto del 16 de enero, que presidió la Junta Gubernativa más de tres meses y que fue de los fundadores de la patria sin ninguna ambición ni ningún interés personal ni otro deseo que el bien del público y el sacudir el yugo degradante de los haitianos. En 1851, durante el primer gobierno de Buenaventura Báez, Bobadilla y Briones ocupó la presidencia de la suprema corte de justicia.

En 1854 Santana lo escogió para someter a la asamblea revisora el proyecto de la antiliberal Constitución de ese año. Tres años después esta constitución fue abolida por la revolución del 7 de julio de 1857. De 1859 a 1861, ocupó la presidencia del senado consultor. Después de la restauración, es comisionado ejecutivo de Relaciones exteriores en el gobierno del Triunvirato.

En el discurso que pronunció el 5 de enero de 1859 dice que al título de libertador de la patria Santana es también acreedor a los padre y amigo. Bobadilla y Briones calificó de facciosos a los próceres de la jornada independentista. Llamó a Duarte joven inexperto y afirmó que lejos de haber servido a su país, jamás ha hecho otra cosa que comprometer la seguridad y las libertades públicas. En los días de la primera república las opiniones se dividían en os grupos. Los afrancesados, una mayoría de demagogos interesados y aventureros políticos encabezados por Bobadilla, que soñaban constituir la República Dominicana con la protección de Francia y una minoría idealista de hombres sinceros que aspiraban con Duarte a la cabeza fundar una República libre, soberana e independiente. Con el fracaso de las negociaciones del Plan Levasier, la influencia de Sant Denís había decaído.

Los mismos que antes lo elogiaban lo calificaban ahora como el enemigo de la independencia dominicana. Emilio Rodríguez Demorizi expresa que Bobadilla era un hombre de maneras cultas, blando, alto, robusto, de inteligencia y sagacidad extraordinaria. Y añade que más que todo esto, era un hombre de singular prestancia. Atrayente e irresistible virtud de su personalidad, clave de su poder, secreto de su avasallador prestigio. Recuerda que los cantaleteros baecistas lanzaban contra él sus sátiras.

Los enemigos del alma o de la patria son tres. Bobadilla. Márques y Valdez. Una prueba de su espíritu cortesano y palaciego es su carta del 21 de mayo de 1949 dirigida a Santana desde Santiago. Le dice al hacendado de El Prado. La conducta pública que he observado después de mi regreso al país es el mejor comprobante de mis sentimientos, y aunque últimamente acepté una comisión del ejecutivo no fue sino para poder salir de la capital y no tomar parte en los asuntos del gobierno, así es que nada he hecho sino proteger la causa del orden que es la que usted sostiene. Le doy a usted, sigue diciendo, las gracias el favor dispensado a mis hijos, y lo creo a usted lo bastante generoso para que si se ofreciere continúe con ellos sus bondades. En su carta le informa a Santana finalmente. Yo si a usted le parece, pienso continuar en Santiago algunos días ocupado en asuntos particulares, pero si usted me necesitare para cualquier cosa no necesita más que avisarme para ponerme inmediatamente a sus órdenes. Pero con la nueva ascensión de Báez a la presidencia de la República, en 1868, se eclipsa su estrella política. Ahora camina hacia el destierro definitivo.

Y se incorpora en el grupo de los patriotas dominicanos que combatieron en Puerto Rico el proyecto de anexión a los Estados Unidos. En la protesta que a nombre de los dominicanos desterrados dirigió desde Aguadilla, el 4 de febrero de 1871, el senador norteamericano Charles Summer, le dice. Y no será esta exposición la expresión de agravios personales contra la administración del general Báez, que muchos podrían articular, ni tampoco será el eco de pasiones mezquinas ni de intereses privados. No. Que, a mi edad octogenaria, en presencia de la tumba cuyas puertas se estrechan ya para mí, y de la posteridad que ha de juzgar mi vida pública, ni se miente, ni tienen imperios las pasiones.

Para Miguel Ángel Garrido Bobadilla y Briones se reía de todo. De la justicia, del derecho, de la religión, del deber, de Duarte, de Santana, de Báez, de sí mismo cuando no hallaba de quien reírse en su infinita credulidad. De Puerto Rico pasó a Cabo Haitiano, en el mes de marzo y luego a Puerto Príncipe, donde le sorprendió la muerte el 21 de diciembre de 1871. Tenía 87 años. Y, ¡cosa insólita! Este hombre sin ideales, sin patriotismo, que fue haitiano febrerista, liberal, anexionista, afrancesado, jimenista, santanista, se convirtió poco antes de su muerte en el más ardiente adversario de la anexión a los Estados Unidos. FUENTE. Revista NÚMERO 449 DEL AÑO 1982. Artículo calzado con la firma de Manuel Antonio Machaco Báez.

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