DANILO “NADA ENTRE DOS AGUAS” en crisis venezolana…

SANTO DOMINGO, RD.- A un año del fracaso del diálogo entre el Gobierno y la oposición venezolanas, que acogió República Dominicana durante varios meses entre 2017 y 2018, el Gobierno dominicano hace equilibrismos en su postura ante la crisis en Venezuela.
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En foros internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), el Gobierno dominicano se sumó el pasado 24 de enero a otros quince países, entre ellos EEUU, en una declaración de apoyo al autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó.

No obstante, en su intervención República Dominicana hizo la salvedad de que solo a través del diálogo con la participación de todos los actores políticos venezolanos “se podrá alcanzar la reconciliación nacional y acordar las condiciones indispensables para celebrar un nuevo proceso electoral que refleje realmente la voluntad de los ciudadanos y se resuelva de manera pacífica la actual crisis en ese país”.

Hasta ahora, el único pronunciamiento del presidente dominicano, Danilo Medina, fue en una declaración conjunta con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien realizó la semana pasada una visita oficial a Santo Domingo, en la que subrayaron su preocupación ante “la grave situación política, económica, social y humanitaria de Venezuela”, y “manifestaron su deseo de trabajar conjuntamente por unas elecciones justas, libres, transparentes y democráticas” en ese país.

Pero más allá de la posición fijada en la OEA y en el Consejo de Seguridad de la ONU, hasta el momento, el Gobierno dominicano no ha tenido una mayor definición sobre la crisis en Venezuela, por lo que varios analistas consultados por Efe consideran que el país mantiene una postura un tanto “ambigua”.

La República Dominicana se sumó a 17 países de la región que en marco de la OEA decidieron “no reconocer la legitimidad” del segundo mandato de Nicolás Maduro, sin embargo, envió una delegación diplomática a su toma de posesión.

En la postura de República Dominicana, hay varios factores que inciden, uno de ellos son las presiones de EUUU, principal socio comercial de la República Dominicana, quien llegó a llamar a consultas a su embajador en este país el año pasado ante la decisión de esta isla caribeña de establecer relaciones con China y dejar de reconocer a Taiwán.

También pesan los históricos vínculos con Venezuela, desde la fundación de República Dominicana en 1844, hasta la solidaridad durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y su posterior apoyo a la consolidación de la democracia dominicana.

En opinión de la analista política Rosario Espinal, la posición de la República Dominicana “es un tanto ambigua” porque son varios los factores en juego, y señaló que cree que ahora el gobierno dominicano se quedará “un poco equidistante” y no tomará una posición activa en ningún bando.

En declaraciones a Efe, Espinal consideró que en la postura del Gobierno dominicano también ha incidido el hecho que el país sea, desde enero de este año, miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que “implica nuevas responsabilidades”.

Para el director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Iván Ogando, el Gobierno dominicano ha sido “cauteloso sin tomar partido de manera militante, radical” por ninguno de los bandos, sino en función de lo que fueron sus esfuerzos durante el diálogo entre el Gobierno y la oposición venezolana en esta isla caribeña.

La postura del Gobierno dominicano “es un juego de equilibro bastante delicado, con un perfil bajo”, según dijo a Efe Ogando, quien añadió que considera que la República Dominicana seguirá apostando por “una salida consensuada”.

RD y el diálogo

El canciller dominicano, Miguel Vargas, ha recordado en las últimas semanas que entre septiembre de 2017 y febrero de 2018 el país fue escenario de un diálogo entre el Gobierno y la oposición venezolana, pero lamentó que esta iniciativa no lograra el éxito deseado porque “faltó voluntad política y sobró inflexibilidad por parte de los dos sectores”.

Después de meses de conversaciones, todo estaba preparado el 7 de febrero de 2018 en la Cancillería dominicana para la firma de un acuerdo, pero los opositores se negaron a firmar el documento por considerar insuficientes las garantías dadas para las presidenciales y presentaron a su vez otro texto, que fue rechazado por el Gobierno venezolano, por lo que el diálogo entró en un “receso indefinido”.

Para el Gobierno venezolano fueron las presiones exteriores las que impidieron la firma de un acuerdo conjunto.

La negativa de la oposición a firmar el acuerdo fue “inesperada” para el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, facilitador del diálogo junto a Medina, según expresó en una carta que envió a los dirigentes opositores en la que les pidió suscribirlo.

Al término de las negociaciones, el presidente dominicano aseguró que ambas partes pidieron mantener las puertas del diálogo abiertas, y consideró que tendrán que volver a las conversaciones en algún momento “porque no hay otro camino para el entendimiento de los pueblos que no sea a través del diálogo”.

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