ARTÍCULO INVITADO: ¿Por qué Juan Bosch escogió al coronel Caamaño como presidente provisional?

Por Nelson Montás Quezada.- Cuando estalló la revuelta cívico militar el 24 de abril del 1965, que buscaba derrocar el gobierno de facto que encabezaba el Dr. Donald Reid Cabral y tenía como objetivo político retornar al Profesor Juan Bosch a la presidencia de la República, para que completara su gobierno de 4 años interrumpido por un golpe de Estado militar a los siete meses de instalado, esto es, el 25 de septiembre de 1963, dicho líder político se encontraba residiendo en Puerto Rico.

En este levantamiento o revolución coincidieron desde los seguidores o comprometidos con el trujillismo y los populistas, hasta los comunistas más recalcitrantes.

Dado el papel de líder y organizador del sector militar que apoyó esta revuelta y su personalidad carismática y sencilla, al coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez se le veía, en aquellos tiempos, como la persona que, en cualquier circunstancia, asumiría la representación política del Profesor Juan Bosch. Sin embargo, extrañamente, cuando el Dr. José Rafael Molina Ureña, Presidente provisional en virtud de ser el Presidente de la Cámara de Diputados y de la Asamblea Constituyente, del gobierno depuesto del 1963, abandona la lucha, se asila en la embajada de Colombia y sale del país y se está a la espera de que el Profesor Juan Bosch, señale como Presidente provisional al coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, sorpresivamente o por sugerencia del mismo coronel Fernández Domínguez, designa al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, cuyas cualidades como dirigente militar se expresaban en su honestidad, su valentía, su disciplina y en tener una personalidad rígida y represiva, pues, durante el gobierno de facto y golpista del denominado triunvirato, había sido jefe de un cuerpo policial altamente represivo conocidos como los cascos blancos, de los cuales, los jóvenes estudiantes de aquella época, en sus movilizaciones en contra de los golpistas y a favor de una revolución y del retorno a la constitucionalidad sin elecciones, parafraseaban la canción titulada Lamento Borincano, de la siguiente manera: “Salen locos de contentos a romper cabezas para la ciudad. Llevan en su pensamiento todo un mundo lleno de palo y maldad…”

Sin embargo, el jefe de esos temibles cascos blancos fue el escogido por Juan Bosch como presidente provisional de la República en armas.

Algunos reflexionan que si hubiese sido el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, el escogido por Juan Bosch como Presidente, posiblemente éste, siendo Secretario de Interior y Policía del gobierno constitucionalista que presidía el coronel Caamaño, no hubiese muerto en el intento de asaltar y ocupar el Palacio Nacional, en donde se encontraban las fuerzas norteamericanas invasoras y los militares aliados nacionales y a lo mejor, como Presidente provisional de la República, en vez de tener un coronel Caamaño convertido en guerrillero y muerto en una acción aislada de la realidad política dominicana, el candidato presidencial del PRD, apoyado por Juan Bosch, luego de las elecciones del año 1966 y la desocupación de los invasores, hubiese sido el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez y tal vez la historia hubiese sido distinta.

El coronel Caamaño, pasada la revuelta de abril, se alejó de las orientaciones políticas del Profesor Juan Bosch y se identificó con las ideas políticas de la izquierda más radical.

¿Por qué Juan Bosch, como político y escritor que conocía profundamente los distintos caracteres y principios de los hombres que organizaron y dirigieron la revuelta de abril, en vez de designar como presidente provisional al coronel Fernández Domínguez, se inclinó por el coronel Caamaño Deñó?

La explicación a esta decisión del Profesor Juan Bosch, yo se la atribuyo al hecho de que éste sabía que la política se nutre de realidades y el coronel Caamaño, había quedado en la práctica como jefe del movimiento y también porque la trayectoria militar del coronel Caamaño, le demostraba al mundo que el movimiento o revolución constitucionalista no era comunista y esta escogencia además, le mandaba el siguiente mensaje a los sectores trujillistas, que ya lideraba el Dr. Joaquín Balaguer: mantenemos nuestra posición de conciliación con el sector trujillista.

Y por los vericuetos de la política esa posición de Juan Bosch se manifestó, posteriormente, en una alianza con el Dr. Joaquín Balaguer en el año 1996, que llevó a la presidencia de la República al Dr. Leonel Fernández Reyna.

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