LECTURA DOMINICAL: Casals Victoria: “Los civiles no teníamos miedo, sino indignación”

casals victoriaNOTA: Este artículo fue escrito en la Revista Ahora No. 114 de fecha 3 de enero del 1966 y por considerarlo de importancia, en ALCARRIZOSDIGITAL.NET,  lo compartimos con nuestros lectores y para beneficio de nuestras futuras generaciones.

Por Pedro Manuel Casals Victoria

“Los civiles que nos encontrábamos el domingo 19 de diciembre en el Hotel Matum no teníamos miedo, sino indignación”, declaró a la Revista Ahora el doctor Pedro Manuel Casals Victoria, uno de los integrantes de la comitiva que rindió homenaje póstumo en Santiago al fenecido coronel Rafael  Tomás Fernández Domínguez.

LORA FERNANDEZ1Casals Victoria fue uno de los civiles que tuvo que soportar durante más de nueve horas la furia del combate sangriento que acontece después de la instalación del gobierno provisional.

La cruenta batalla, en la que hubo unos 70 muertos y una treintena de herido, según datos suministrados por un funcionario de la Cruz Roja, tuvo por escenario el majestuoso centro hotelero, pero sus desiguales circunstancias conmovieron de punta a punta el país.

Francisco Alberto Caamaño Deñó, líder militar de la revuelta iniciada el 24 de abril.  Otros arrojados militares y ciudadanos civiles resistieron con valor incalculable el poderío bélico y numérico de los efectivos de la Fuerza Aérea Dominicana (FAD), destacados en Santiago de los Caballeros.

“Todo lo que los detuvo, fue nuestra tenaz resistencia” afirmó el doctor Casals Victoria.

“Esa resistencia –agregó-, fue la que hizo huir a un pelotón de unos 50 guardias, cuyos integrantes salvaron la vida gracias a la intervención del coronel Caamaño Deñó que se opuso a que se abriera fuego contra ellos cuando dieron las espaldas al combate”.

“Nosotros creíamos que podíamos ser objeto de un atentado, pero jamás pensamos que se llegara a un acto tan criminal de genocidio. Lo que querían era exterminarnos, a todos, asesinarnos”, expresó Casals Victoria, que fue entrevistado 48 horas después de los sucesos en la residencia del coronel Caamaño.

Señaló lo que consideró como “pruebas irrefutables” de sus aseveraciones el hecho de que francotiradores dispararan contra la multitud congregada en el cementerio de Santiago y de que se encontraran rectángulos explosivos encima de las cripta desde donde Héctor Aristy dijo un discurso fúnebre.

“Esos explosivos tenían la potencia de 35 granadas de mano. Expresó Casals Victoria.

FUENTE:Revista Ahora No. 114 de fecha 3 de enero del 1966 

 

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