CHINO BUJOSA: Historia e integridad probada….

SANTO MINGO, RD.- Antes de que esté dentro de nuestros grandes muertos, lo bueno es hacerle saber que está vivo y que admiramos su hoja de vida. José Bujosa Mieses, al que todos conocemos como “El Chino Bujosa”, todavía hoy, a sus ochenta años cumplidos, peregrina por la zona intramuros alimentando su vocación de servicio y su afán por registrar cada detalle. OIGA Y VEA VISUAL PODCAST AQUI…

Un duende recorre días y noches las antiguas calles de la ciudad primada de América, transitando rincones oscuros marcados por la historia colonial de Santo Domingo. Un ser viviente que lucha por exaltar cada pedazo de la zona colonial; alegre, sonriente, amable y rebelde, que armado de su potente cámara apunta con la precisión del que persigue capturar, con certero disparo, la memoria que se va perdiendo entre las centenarias paredes de piedra de las viviendas, los campanarios de bronce y los monumentos del sector capitalino que lo vio nacer y crecer. Ese duende amigo de todos, solidario, luchador por la democracia, enemigo de las dictaduras, tiene un nombre sencillo, cargado de historia política y social:  José Bujosa Mieses, al que todos conocemos como “El Chino Bujosa”, que por décadas, todavía hoy a sus ochenta años cumplidos, peregrina por la zona intramuros alimentando su vocación de servicio y su afán por registrar cada detalle de, lo que en palabras de Francisco Moscoso Puello, fue el “Navarijo”, o en las de Veloz Molina, “La Misericordia y sus contornos”.

Una ciudad cargada de gloria.

Pero nada es casual. Todo se va construyendo con la vida: José Bujosa Mieses ama la ciudad colonial de Santo Domingo, sufre la  desdicha y el abandono de su histórico barrio, al que muchas veces por indolencia o por la falta de interés de autoridades municipales, lo llevan a expresar el desaliento; pero también a través de las imágenes aprehendidas, aquellas fotografías capturadas al caer la tarde de un domingo cualquiera, nos habla de la esperanza de que todo será mejor en el mañana para esos monumentos, casas y calles coloniales, cuajados  de momentos de gloria: pruebas vivientes de que fue en la histórica Puerta de la Misericordia donde la noche se espantó ante el retumbar del trabucazo que anunció en 1844 el nacimiento de la República Dominicana, y que también sus calles y murallas fueron testigos y  todavía conservan las huellas de la gloria, respuestas de aquellos disparos combatientes en la lucha por la soberanía, en abril de 1965, registrados por la incansable cámara y preservada en los archivos de José Bujosa Mieses.

La Colección de fotografias atesoradas en la colección de imágenes con la que El Chino rescata el presente para preservar la historia lo han conviertido en el fotorreportero del sector colonial de la ciudad de Santo Domingo, condicion alcanzada por su profesionalidad y por la dedicacion centrada en el paisaje de una zona urbana preñada de memoria histórica. Una labor titanica, pero ignorada casi siempre por las administraciones municipales que se empeñan en desconocer sus aportes y el valor registrado en los miles de retratos de “la ciudad amurallada” que ya forman parte del repertorio logrado hasta hoy por nuestro solitario camarógrafo, y todo esto sin recibir apoyo de nadie ni  beneficio pecunario alguno.

Imágenes de hoy que narran el  ayer.

Chino Bujosa es un profesional de la comunicación. Un artista de la fotografía, periodista-fotorreportero que laboró en importantes medios informativos impresos, y disfruta plasmando con imágenes los  acontecimientos de la cotidianidad, las empedradas calles que apuntan hacia Villa Francisca, el entorno de la plaza central de la ciudad colonial con su catedral y fortaleza recostada contra el río Ozama, la muralla que mira hacia el oriente con su reloj del sol, la Plaza España, el Panteón Nacional donde reposan los héroes de la Patria….

José Bujosa Mieses asume con responsabilidad su labor desinteresada, se esfuerza con su cámara para contar la historia, desandando por los estrechos pasillos de un cementerio municipal que ya tiene más de 150 años de historia, pero parece que no tiene dolientes; reclamando que lo  limpien de la inmundicia que lo cubre, que rescaten las tumbas destruidas, identifiquen las que han perdido sus tarjas centenarias, desyerben sus senderos y entorno abandonado. El cementerio municipal de la avenida Independencia es una parte de la memoria histórica de los que habitaron la zona colonial, por lo que El Chino reclama en cada conversación, que los ediles del Ayuntamiento les presten, de manera definitiva, su atención.

Quién es El Chino Bujosa?.

 

Al José Bujosa Mieses, que nació en 1942, todos lo conocemos como el militante de la izquierda revolucionaria que integró la oposición a la dictadura, se destacó en la lucha estudiantil en los días posteriores a la muerte del dictador Trujillo Molina, cuando todavía no había cumplido los veinte años; formó parte de la juventud que declaró al sector de “Ciudad Nueva” como “territorio libre de Santo Domingo” en 1961, que dio vida a la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED) y enfrentó a los cuerpos represivos del régimen en la transición a la democracia. Destacado dirigente de la agrupación estudiantil Fragua, “sus ideas revolucionarias de izquierda lo condujeron a militar en organizaciones contestarías a todo régimen negador de las libertades públicas”, defendiendo los derechos ciudadanos, la libertad de prensa y de pensamiento.

Presente en jornadas populares contra el gobierno ilegitimo del Triunvirato, apoyando a los guerrilleros del Movimiento Revolucionario 14 de Junio en 1963, participó en los comandos constitucionalistas durante la guerra de Abril de 1965. Finalizada la contienda cívico-militar ingresó a la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde estudió la carrera de periodismo. En la cárcel, prisionero durante cuatro años por su oposición al régimen de Balaguer y por ser uno de los principales dirigentes estudiantiles de la época de los doce años, bajo la consigna “de la cárcel a la FED, el Chino Bujosa es”,  alcanzó la secretaria general de la Federación de Estudiantes Dominicanos en las elecciones estudiantiles universitarias.

Posteriormente, ejerció el periodismo en El Nuevo Diario, medio de prensa en el que llegó a ocupar la  dirección de información. Por igual, laboró en el Listín Diario, La Noticia, y en el semanario Firme. Productor de de radio y televisión, actualmente dirige el programa Portavoz, en el Canal 35; también se ha desempeñado como relacionador público y en la dirección de prensa en instituciones del Estado.

En su condición de comunicador fue presidente del Colegio Dominicano de Periodista (CDP), dirigente y fundador del Sindicato Nacional de Periodistas Profesionales (SNPP), además de directivo de la Federación Latinoamericana de Periodista (FELAP), con destacada participación como corresponsal de guerra en el conflicto armado de Nicaragua en 1979.

Como comunicador de mucha experiencia, lo que apasiona al Chino Bujosa es la fotografía; vocación descubierta a través de su labor como reportero gráfico y productor de documentales, entre los que se destacan: “Rumbo al Poder”, “Viacrucis” y  “7 Días con el Pueblo”. Algunos de sus documentales han sido exhibidos en salas de cine del país y  en el extranjero. Fue de los  fundadores del Instituto Dominicano de Cine y Televisión (IDOCIT).

Raíces de un  artista de la fotografía.

 

Desde muy pequeño José Bujosa Mieses se dedicó al arte fotográfico: “En mi colección, todas las fotos relacionadas con mi niñez, la adolescencia, familiares, personales, paisajes, callejeras—nos cuenta El Chino—son de mi autoría; en las que aparezco fueron tomadas con el disparador en automático.  Empero, mis fotos estuvieron ausentes en la “Guerra del 24 de Abril de 1965”. Para mí el momento era de las armas y la defensa a la Constitución—violada—y la soberanía nacional. Tengo apenas pocas fotos de esa epopeya, pero no mías sino del lente de Milvio Pérez (el fotógrafo de la guerra) y otras tomadas por desconocidos. No así ocurrió en los 12 años de Balaguer y en la guerra de liberación de Nicaragua donde me estrené como reportero de guerra, allá por los años finales de la década de los setenta. Lo mismo ocurrió cuando caía prisionero político del “balaguerato”. De esta prisión, cuando estuve en la cárcel de La Victoria, guardo muchos recuerdos gráficos de otros fotógrafos que siguieron mi viacrucis carcelario trabajando para los medios de comunicación”.

“En los últimos tiempos—sigue narrándonos Chino Bujosa—me he enfocado en la realización de imágenes de la Ciudad Colonial. Tengo un gran amor por esa zona que me traen tristes y alegres recuerdos. En ella nací, crecí, estudie, lloré y luche por mi patria en aquellos días difíciles de la epopeya de Abril que me sorprendió residiendo en la casa materna, en la calle arzobispo Nouel esquina Santomé, en un edificio de tres plantas que todavía existe y que se ganó el sobrenombre de “la Casa de los Bujosa” por aquellos allanamientos ocurridos durante los años de la dictadura de  Trujillo y posteriormente durante el régimen de Joaquín Balaguer.

Esta vivienda familiar, la casa que ya forma parte de la historia del movimiento de izquierda, se convirtió en un comando logístico durante la guerra patria. En ella se prepararon las mochilas y otros pertrechos guerrilleros de los muchachos del Catorce de Junio, cuando decidieron con Manolo Tavárez Justo, subir a “las escarpadas montañas de Quisqueya”. Mi madre, Marina Mieses de Bujosa, era una líder-madre de las muchachas del IJ4 que visitaban la vivienda con mucha frecuencia a escuchar los consejos sanos y revolucionarios de ella y a realizar las tareas del Partido. Mujeres como Teresita Espaillat, Elsa Justo, una que le llamaban La Rusa, las hermanas Paniagua, Rossi y Josefina, Sonia Vargas, Iberia y  Fiume Gómez entre otras, eran miembros de la rama femenina del Movimiento 14 de Junio  y de la Federación de Mujeres Dominicana (FMD).

El Chino Bujosa se dedicó al periodismo durante los doce años de Balaguer y lo hizo como redactor y reportero gráfico del El Nuevo Diario, en el que encontró compañeros como Pedro Guzmán, que fue quien lo enseñó a focalizar los ángulos más atrevidos en la imagen periodística. Su labor en ese medio informativo motivó su inclinación por la fotografía de prensa, y por las gráficas que resaltaban los textos que acompañaban las imágenes.

Fiel doliente de la zona colonial.

En cuanto a la intensa labor fotográfica que lo ha llevado a convertirse en el cronista visual de la ciudad colonial, El Chino la  justifica por haber nacido y crecido en la zona, lugar en que se encuentran enraizados sus más bellos recuerdos, y de la que dice considerarse “su más fiel doliente”: “Con mis fotos de la ciudad colonial quiero dejar una huella indeleble a las presentes y futuras generación de mi ciudad, calle por calle, callejón por callejón, monumento por monumento, reliquias arquitectónicas que aún se conservan, como el edificio “Diez”, la “Casa Velázquez”, los edificios “Baquero”, “Copello”, “Cerame”, la “Puerta del Conde”, “La Atarazanas”, la “Plaza España”, la ruinas de San Francisco de Asís, del hospital de Barís, la calle El Conde, las calles Arzobispo Meriño, Isabel la Católica, los parque Colón, Pellerano CastroIndependencia con su mausoleo a los padres de la Patria y sus bustos a los héroes de la Restauración de la República; los templos católicos con la Catedral a la cabeza, las calles Padre Billini, 19 de marzo, Las MercedesDuarte y las vías que componen a “la invencible Ciudad Nueva”.

“Hoy, continúa diciéndonos,  los que vivimos en la zona colonial podemos disfrutar de nuestra bella ciudad—que merece una mejor atención—pero mañana, tal vez, toda esta belleza arquitectónica de sus viejas casonas coloniales, sus campanarios, plazas y monumentos podrían desaparecer y entonces mis fotos serían el mejor ´´regalo´´ para los que no la  conocieron ni la vivieron. Esa ciudad fundada en los tiempos de Bartolomé Colón,  diseñada por el comendador Nicolás de Ovando está cargada de historia, memoria viviente de una zona que merece mejor suerte.

Comments

Powered by Facebook Comments